El torneo de la semana pasada en el PGA Tour tuvo de todo. En la complicada cancha de Riviera, donde los greens parecían dejar sin posibilidades de birdie a la mayoría de los jugadores, tres llegaron a un desempate.
Lo emocionante fue la forma en como llegaron. Bill Haas había finalizado con un score total de -7 y Phil Mickelson y Keegan Bradley debían convertir un birdie en el hoyo 72 para empatarlo.
Es así como con un putt muy largo el jugador zurdo embocó el tiro y la gente se volvió loca. El estruendo se sintió a toda la redonda y uno de los espectadores (fíjense abajo a la izquiera) que estaban al borden del green pareció verse superado por la euforia y no encontró nada menos que rodar por el pasto.
Vean el video y después respondan, ¿Quién dijo que este deporte no era emocionante?